Fotografía proviene del griego y significa “escribir con luz”. En todas las artes denominadas visuales el tratamiento de la luz es de máxima importancia. No solo la representación de la luz y su tratamiento, sino también la de su opuesto (la sombra). Ya el genio florentino Leonardo Da Vinci destacaba la importancia de la luz y la sombra en el arte.

La sombra es una carencia de luz y sólo la resistencia de los cuerpos opacos que impiden los rayos de luz. Por su naturaleza, la sombra pertenece a la oscuridad, mientras que la luz, por su naturaleza, pertenece a la luminosidad. La una esconde, la otra revela. Siempre están juntos sobre los cuerpos; y la sombra tiene más poder que la luz (…) La sombra es el medio por el cual los cuerpos revelan sus formas. (…) Así la oscuridad es el primer eslabón de la sombra y la luz el último. Por lo tanto, tú, pintor, has de hacer la sombra lo más oscuro posible cerca de su origen y deja que el final de la sombra se convierta en luz, de modo que parezca como si no tuviera fin.”

Casi todo el equipo que utiliza un fotógrafo tiene relación con la luz: el objetivo la enfoca, la película o el sensor la registra, el exposímetro la mide. Una cámara fotográfica es como un mini cuarto oscuro que protege la película o el sensor de la luz hasta el momento de la exposición.

En fotografía se trabaja con fuentes de luz muy variadas, y sus distintas cualidades y características afectan a todo el proceso, desde la captura de la fotografía hasta el resultado de la copia final. De ahí que el uso y el conocimiento de la luz haga que una fotografía pase de ser normal a hacernos vibrar.

Cualidades de la luz

Intensidad

Se llama intensidad a la mayor o menor fuerza que tenga la luz que ilumina un sujeto. Esta cualidad la mide el exposímetro. La intensidad de la luz nos afecta en fotografía analógica a la hora de elegir la sensibilidad de la película a utilizar (rápida, media o lenta). La combinación de sensibilidad e intensidad luminosa nos afectará también a la hora de poder utilizar velocidades de obturación y aperturas de diafragma. Y de forma indirecta la intensidad de luz, nos afectará sobre la profundidad de campo y tratamiento del movimiento. Todo se encuentra muy relacionado como se puede ver.

Difusión

La luz puede llegar al sujeto de manera muy nítida y concentrada o extremadamente suave y difusa. La luz nítida, llamada también “luz dura”, suele provocar sombras muy recortadas. Por el contrario, la luz difusa o suave proyecta sombras desvaídas y poco proyectadas, o incluso a veces ninguna sombra. El grado de difusión de la luz afecta notablemente al resultado de la fotografía y en trabajando en analógico al resultado de nuestro negativo. Cuanto más dura es la luz el resultado del negativo será más contrastado.

Dirección

Se conoce por dirección de la luz el ángulo con el cual llega al sujeto. Esta afecta al modo en que la fotografía recrea la textura y el volumen. La luz lateral o perpendicular al sujeto por ejemplo, tiende a realzar la textura. La luz frontal, neutraliza las texturas y proyecta pocas sombras, lo que nos da sujetos con apariencia plana y sin relieve. La luz trasera o contraluz, proyecta las sombras por delante del sujeto y nos aumenta la sensación de profundidad, y puede llegar en el caso que sea muy fuerte a reducir al sujeto a una silueta. La luz que incide en el sujeto por encima de él es la más natural, ya que simula la luz de sol. Por el contrario la dirigida desde abajo, o “luz de ultratumba” es la más artificial y siniestra.

Color

Cada fuente luminosa emite un color de luz propio. Este puede ser frío (azulado) o cálido (amarillento). Cuando realizamos fotografías en blanco y negó, el color de la luz puede llegar a no tener importancia. Pero cuando trabajamos fotografía en color el color es decisivo.

Tipos de luz

Para dominar bien la luz se necesita como siempre experimentar y experimentar durante mucho tiempo. Pero una forma de iniciar este dominio es comprender las tres categorías de luz utilizadas en fotografía: natural, ambiental y artificial.

Luz natural

Se llama luz natural a la proyectada por el sol. Y esta adopta muchas formas que van desde la suave y difusa de un cielo cubierto hasta la dura y contrastada de un día de sol directo. Según las condiciones, no proyecta sombra o proyecta sombras suaves hasta proyectar sombras marcadas y muy contrastadas.

La luz solar es rica en posibilidades, pero también puede ser impredecible y difícil de controlar. Pero siempre hay formas de prever las condiciones naturales y de sacarles el máximo partido. Muchas veces es cuestión de esperar, esperar a que cambie el ángulo de luz, a que las sombras oculten el sol y provoque sombras más difuminadas o incluso a esperar a otro día. En muchas ocasiones basta con cambiar de posición para proteger la toma y el sujeto de una luz directa y de sus sombras duras.

Luz ambiental

La luz ambiental se conoce como la luz que hay en el lugar en que se va a fotografiar, normalmente aplicándose al trabajo en interiores. En muchos de los casos suele ser una mezcla de varias fuentes de luz: ventanas, lámparas e incluso reflejos. Suele ser una luz desigual, con zonas muy iluminadas y otras envueltas en sombras. Podemos llegar a obtener un efecto muy sugestivo si sabemos sacarle partido, pero por el contrario trabajar con esta clase de luz nos obliga a prestar mucha atención a la medición y a la experiencia para obtener las distintas posibilidades que nos ofrece. En estos casos, lo que nos ocurrirá normalmente es tener una escasa intensidad de luz. Lo que nos obligará a trabajar con tiempos de exposición algo más largos y aperturas más grandes, de ahí que suela ser conveniente el uso de trípodes o soporte para una sujeción más segura de nuestra cámara. La luz que entra por la ventana o la luz que nos proporciona una lámpara casera suele funcionar muy bien para retratos.

Luz artificial

Se llama luz artificial a la que se añade intencionadamente a la escena. Puede ser tan sencilla como un flash o compleja como un banco de focos de estudio. Con un equipo adecuado nada impide recrear cualquier efecto luminoso. Pero lo que normalmente buscamos como fotógrafos es recrear un resultado cercano a la luz natural. En fotografía empleamos dos tipos de luz artificial: las continuas y la de flash.

La luz continua es estable e ininterrumpida. La principal ventaja de la luz continua es que podemos fácilmente estudiar el efecto que produce y controlar las sombras, la dirección y su intensidad. Y es fácil lanzarnos a ser creativos jugando con los efectos provocados. El inconveniente es que requiere de un equipo más complejo y costoso que un flash.

El flash es una fuente que emite un destello luminoso intenso y breve. Casi todos los aparatos de flash son portátiles y potentes en relación con su tamaño. El flash presente muchas ventajas pero puede ser, sino se tiene experiencia, una fuente de quebraderos de cabeza dado que el destello es breve y el resultado del mismo solo podemos apreciarlo en la fotografía terminada. Trabajando en analógico esto puede llegar a ser un derroche de tomas inservibles.

En definitiva, como fotógrafos, tenemos que prestar la atención que se merece a luz. No todo en fotografía es la composición y la creatividad de la escena, sino que debemos tener un trato adecuado del elemento clave que es la luz. No olvidemos que lo que hacemos al tomar una fotografía es captúrala. Y lo que siempre decimos, experimientar, experimentar y nunca dejar de experimientar.

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