El mundo ha mostrado con frecuencia una lamentable indiferencia hacia sus más grandes innovadores en vida. Tal fue el caso de Frederick Scott Archer. Este inglés, de gran dedicación y sin pretensiones, revolucionó la fotografía introduciendo un proceso de laboratorio superior en mucho a cualquiera de los existentes en la época y mucho más rápido. Al realizarlo puso el retrato realmente al alcance de las masas por primera vez en la historia. Pero lo que es la vida, sus inventos no fueron reconocidos ni tuvo la posibilidad de patentarlos y murió en la más absoluta de las pobrezas y sin reconocimiento alguno.

Frederick Scott Archer (1813-1857)

Estamos hablando de mediados del siglo XIX, el año 1851 para ser más exactos, y la fotografía se encontraba dominada por el daguerrotipo y el calotipo, cuando el el escultor Frederick Scott Archer introdujo su revolucionario proceso fotográfico del colodión húmedo. El daguerrotipo de placa metálica, hasta la fecha el proceso fotográfico adoptado como más habitual, tenia la ventaja de que la imagen obtenida podía ser extraordinariamente detallada, pero por contra resultaba enormemente caro, requería de largas exposiciones y no permitía la obtención de copias. Por el contrario el calotipo de papel, que permitía la obtención de un número casi ilimitado de copias, tenía en contra la falta de definición y la tendencia al desvanecimiento de la imagen.

Daguerrotipo

En Francia, algunos investigadores habían intentado hallar un medio para combinar las ventajas de ambos métodos. En 1894, Claude Félix Abel Niépce de Saint-Victor (sobrino del creador de la fotografía Joseph Nicéphore Niépce), cubrió placas de cristal con una mezcla de albúmina (clara de huevo) y cianuro potásico; en 1850, Blanquart-Evrard (fotógrafo y editor francés) probó con papel cubierto de albúmina y cloruro amónico, y en 1851 el propio Gustave Le Gray (investigador y retratista francés) impregnó el papel en cera antes de sensibilizarlo. Pero ninguno de estos métodos resultó claramente satisfactorios.

Frederick Scott Archer, hijo de un carnicero de Hertfordshire al norte de Londres y nacido en 1813, había sido aprendiz de platero, tasador de monedas y escultor antes de volcar su atención en la fotografía a finales de la década de 1840. Al igual que sus contemporáneos franceses, experimentó con la albúmina y otros materiales. Después, en 1848, centró su interés en una sustancia de reciente descubrimiento, el colodión, que se usaba para curar heridas. Esta solución pegajosa de algodón pólvora en éter, se secaba rápidamente y producía una película dura y transparente, adherente e impermeable. Archer vio pronto sus posibilidades. Su proceso consistía en cubrir una placa de cristal con una capa uniforme de colodión mezclado con yoduro potásico, después sumergía la placa en una solución sensibilizadora de nitrato de plata. La placa, aún húmeda, se exponía en la cámara, se revelaba y fijaba inmediatamente y se dejaba secar.

Colodión húmedo – Frederick Scott Archer

Después de tres años de experimentación, los resultado de Archer fueron sorprendentes. Con sólo unos pocos segundos de exposición se conseguían negativos precisos y detallados de los que podía obtenerse un número ilimitado de copias en positivo de muy buena calidad. Si Archer hubiera sido un hombre dotado de talento comercial podría haber patentado su histórico invento y haber hecho una fortuna. Pero no fue así, en lugar de esto se limitó simplemente a publicar sus descubrimientos y así entregó su invento al mundo. Al morir, 6 años más tarde, a los 44 años de edad, era un inventor sumido en la pobreza y desconocido, cuya muerte y logros no reconoció ningún periódico. Su proceso, que se conoció como proceso de colodión húmedo, y tuvo sin embargo un éxito inmediato.

Colodión húmedo – Frederick Scott Archer

Gracias a este método surgieron numerosos fotógrafos profesionales y aficionados, la mayoría aficionados al retrato. A finales de la década, el proceso había desplazado a los demás métodos fotográficos en todo el mundo. El proceso de colodión húmedo contaba, no obstante, con una gran desventaja. Las placas tenían que ser preparadas, expuestas, reveladas y fijadas mientras estaban húmedas y sensibles. El fotógrafo tenía que transportar – generalmente a su espalda- no sólo su voluminosa cámara, trípode y placas, sino una tienda plegable, como cuarto oscuro, junto con recipientes de colodión, nitrato de plata, revelador, fijador y, quizás, hasta el agua necesaria.

Este gran descubrimiento representó un paso importante y decisivo en el desarrollo de la fotografía, al acercarse a la imagen instantánea. La técnica del colodión húmedo, todavía es utilizada en la actualidad dada su potencia en los resultados como expresión artística.

Colodión húmedo – Ian Ruther fotógrafo actual

Links de interés:

Web homenaje a Frederick Scott Archer y su obra
Web de Ian Ruther

 

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