Una de las cualidades especiales de la fotografía es recoger la textura con tal fidelidad que nos pueda hacer ver como es un objeto fotografiado (rugoso, blando, suave o duro) solo con verlo.

Se puede tomar una fotografía de un grupo de objetos, por ejemplo, un trozo de metal, un huevo, un poco de seda y una naranja, y dar una impresión adecuada de cómo es cada cosa al tocarla.

La capacidad de reflejar la textura es vital para las fotografías que pretenden ser realistas.

Algunos de los mejores ejemplos los tenemos en la fotografía de alimentos y bodegones, en la que en ocasiones lo fotografiado adquiere más realidad que el producto. Para realizar una fotografía en la que la textura tenga una expresión perfecta y obtener grandes resultados, las tomas deben estar excepcionalmente enfocadas, totalmente inmóviles y la apertura tiene que ser lo bastante pequeña como para dar una profundidad de campo suficiente.

Cómo afecta la iluminación a la textura

La forma de iluminar al sujeto, como siempre en fotografía, tiene también especial relevancia. La iluminación para destacar la textura depende en gran medida de la superficie que se vaya a fotografiar. Un sujeto con una textura rugosa y una amplia gama de tonos, como la corteza de un árbol, se puede fotografiar de forma muy eficaz únicamente con una luz frontal, suave y procedente de una fuente luminosa grande. Sin embargo, una superficie con textura sutil, como una naranja, que también tiene tono y color uniformes, hay que iluminarse de forma que se creen luces y sombras en las deformidades de su piel. Esto significa, que la iluminación tiene que ser dura (de fuente luminosa pequeña) y dirigida hacia el sujeto desde un ángulo agudo, para que literalmente pase rozando la piel.

Con un sujeto que tenga una textura más pronunciada, como un muro de piedra, es preferible una luz ligeramente más suave con ángulo agudo, pues de lo contrario las zonas de sombra de las depresiones son demasiado grandes y densas.

La forma también es importante: en una superficie plana, la iluminación tiene el mismo efecto sobre toda ella, mientras que sobre una superficie redonda esta varía.

Podríamos tener como norma general que, las texturas más delicadas o suaves requieren una iluminación más dura y más direccional, que las superficies con texturas más pronunciadas. Pero para lograr resultados excelentes, hay que tener en cuenta factores como la distribución de los tonos de reflejo y sombra, y las graduaciones entre ambos, que crea la iluminación en la superficie del sujeto. Si buscamos la calidad de la textura por encima de todo en nuestra fotografía encontraremos que muchas de las decisiones técnicas tomadas producirán efectos indeseados en el resto de elementos de la fotografía. Por ejemplo, en la fotografía de moda, si utilizamos una iluminación muy orientada a destacar las texturas de una prenda, esta no favorecerá mucho a la modelo.

Cómo acentuar la textura

Una forma de acentuar la textura es aumentando el contraste de la iluminación, o bien situarla en un ángulo más agudo, en el caso de que podamos controlarlo, o bien simplemente cambiando la posición de la cámara.

Fotografiar contra el Sol es una forma eficaz de hacerlo, especialmente cuan está bajo. No debemos dirigir  la cámara directamente contra él, sino que la debemos situar de forma que el ángulo que forme con la superficie a fotografiar sea, más o menos, igual al ángulo que el Sol da en el sujeto, permitiéndonos aumentar el contraste.

También se puede utilizar la exposición para acentuar la textura, sobre todo si se utiliza la iluminación con un contraste razonablemente grande. En este caso, un punto de subexposición aumentará eficazmente la cualidad textual del sujeto.  Por ejemplo, los tonos de piel en un retrato tendrán una mayor textura cuando aparecen un poco más oscuros de lo normal.

La técnica opuesta se utiliza, naturalmente, para borrar la textura. En ocasiones para la fotografía de modelos, tanto en moda como en retratos, se suele combinar una luz frontal suave con un punto de sobreexposición para crear un efecto más etéreo.

Pero la clave para que aparezca una textura marcada es una imagen nítida. Si bien la iluminación, el ángulo de la cámara y la exposición pueden contribuir, el éxito de la fotografía depende en última instancia de una muy buena definición. Tenemos que asegurarnos que la cámara se encuentre bien enfocada y evitar cualquier tipo de ligero movimiento, de ahí que disparadores remotos y trípodes no pueden ser muy útiles en este tipo de fotografías.

Pero como siempre os decimos, estas técnicas se van adquiriendo como propias a base de probar, ensayar e investigar distintas opciones. Ser creativos, haced fotos y seguir siempre investigando. Eso es parte también de la fotografía.

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